De Cepsa a Moeve: menos petróleo y más energías sostenibles para adaptarse al nuevo entorno más restrictivo
A finales de 2024, Cepsa lanzaba una potente campaña publicitaria en la que varios dinosaurios (que metafóricamente representaban a los combustibles fósiles como el petróleo o el carbón) se despedían de los humanos, dando a continuación la bienvenida a la nueva marca Moeve.
La segunda mayor petrolera de España ponía de esta forma un punto y aparte en su devenir histórico, comenzando una nueva etapa cargada de retos como veremos.
Y es que, en los últimos años, Cepsa viene tratando de transformar su modelo de negocio mediante la diversificación de su actividad hacia energías más verdes y sostenibles (ya que el panorama está cada vez más complicado para las empresas contaminantes), así como para incrementar su competitividad.
Una gran multinacional energética que fue la primera petrolera surgida de la iniciativa privada en España, clave en el desarrollo industrial del país.
La historia de Cepsa: la transformación de la gran petrolera privada de España en una multinacional energética sostenible
a) El origen del proyecto: importar petróleo de Venezuela desde Canarias para salvar las restricciones monopolísticas de Campsa
En 1929, estando vigente el monopolio de petróleos público de Campsa en nuestro país, Cepsa nace como el primer operador español privado de este sector.
De hecho, para salvar estas restricciones monopolísticas (que prohibían la existencia de competencia en el mercado petrolero), Cepsa tuvo que iniciar su actividad desde las islas Canarias, región que por entonces era la única que se escapaba de la ley del monopolio.
Por este motivo, el primer logotipo de Cepsa (antes de adoptar la popular “estrella”) representaba al Teide de Tenerife, el pico más alto de la geografía española.
Así, ese año, un grupo de empresarios e ingenieros españoles asociados con la banca (el Banco Central Hispano que, posteriormente, se convertiría en el actual Santander), ponen en marcha la Compañía Española de Petróleos, S.A. (CEPSA), cuyo objetivo, tras hacerse con varios derechos de explotación de petróleo en Venezuela, era el de importar el crudo desde este país para refinarlo y comercializarlo en España, desde las islas Canarias.
b) Crecimiento con los primeros clientes (años 30 y 40)
De esta forma, durante los años 30 y 40, ponen en marcha la primera refinería en Santa Cruz de Tenerife, creando su propia flota de buques para efectuar el transporte marítimo del crudo entre Venezuela y Canarias.
Cepsa comenzaría vendiendo su producción a los propios buques que atracaban y pasaban por Canarias (cubriendo además la demanda de combustible existente en las islas) y también a distribuidores de Portugal y África, así como a la propia Campsa.
c) Primera diversificación: fabricación de lubricantes (años 50)
Sirviendo a cada vez más clientes, la actividad presentaría una tendencia creciente, teniendo que ampliar la refinería de Tenerife en 1950.
A mayores, el inminente desarrollo de la industria automovilística en España, catapultaría la demanda de lubricantes, producto que comenzaría a ser fabricado por Cepsa -además de los combustibles- en una primera diversificación de su cartera de productos.
d) Diversificación hacia la industria química e implantación en Portugal (años 60 y 70)
Durante los años 60 y 70, el desarrollo económico, industrial y social de España (con la instalación de la industria automovilística y la “motorización” de la población, la construcción de grandes infraestructuras por todo el país como carreteras, o el desarrollo del gran consumo) generarían una gran demanda de todo tipo de productos derivados del petróleo:
- combustibles y lubricantes para automóviles, barcos y aviones,
- asfaltos,
- plásticos,
- poliéster,
- detergentes
- y otros productos químicos.
Cepsa aprovecharía toda esta demanda generada para intensificar la diversificación de su actividad y el crecimiento de su negocio, introduciéndose en todas estas nuevas industrias derivadas del petróleo mediante la puesta en marcha de nuevas plantas petroquímicas por España.
De esta forma, se produce una primera metamorfosis, pasando de ser una empresa petrolera a convertirse en una compañía petroquímica.
A mayores, Cepsa diversificaría también su mercado mediante la creación de su primera filial internacional en Portugal.
De hecho, España y Portugal se acabarían convirtiendo en los dos principales mercados generadores de negocio para la compañía.
e) Crecimiento por toda España (años 80 y 90) y la instalación de la red de gasolineras
La liberalización del sector petrolero (con el fin del monopolio de Campsa) daría alas a Cepsa para expandirse con fuerza por toda España en los años 80 y 90, donde acabaría explotando:
- 3 refinerías de petróleo (en Santa Cruz de Tenerife, Cádiz y Huelva)
- 2 plantas petroquímicas (Cádiz y Huelva),
- una fábrica de productos asfálticos,
- otra de detergentes biodegradables,
- otra de poliéster,
- además de instalar la que sería la segunda mayor red de estaciones de servicio tras Repsol (y que en los años 2020 llegará a contar con 1.500 gasolineras en España y 300 en Portugal).
Así, con sus 3 refinerías, Cepsa dispondría de una capacidad para procesar 26 millones de toneladas de crudo al año, lo que representa el 35% de la capacidad total de España y el 3% de toda Europa.
f) Diversificación por otras energías: gas y carbón
Además del petróleo y la industria química, Cepsa invertiría también en la explotación de otras energías, como el gas o la industria geotérmica (carbón), poniendo en marcha varias explotaciones en España y Portugal.
A través de esta estrategia de crecimiento y diversificación, Cepsa se convertiría en un gran holding empresarial encargado de explotar todas las fases de la cadena de valor del negocio petroquímico: desde la extracción e importación de petróleo, pasando por su transporte, transformación y comercialización, contando también con intereses y negocios en otras ramas energéticas como el gas o el carbón.
g) Internacionalización y transformación en una “compañía energética global” (años 2000 y 2010)
Durante los años 2000 y 2010, entrarían socios internacionales en su accionariado: desde la petrolera francesa Total Fina-Elf, pasando por importantes fondos de inversión.
Desde los años 2010, el capital se encuentra en manos de Mubadala (el fondo soberano de Abu Dhabi), así como del fondo estadounidense The Carlyle Group.
Durante esta etapa, Cepsa apostaría por ampliar su actividad a nivel internacional:
1) Potenciando la actividad prospectiva y extractiva, mediante la inversión en yacimientos o grandes explotaciones por Latinoamérica, Argelia o Marruecos.
Por ejemplo, el papel de la compañía resultaría fundamental para la construcción del gasoducto que conecta Argelia con España.
2) Y a través de la puesta en marcha de plantas petroquímicas y energéticas en países de Europa, Canadá o Brasil, así como compañías comercializadoras.
De esta forma, Cepsa llegaría a contar con intereses extractivos, productivos o comerciales en 20 países.
3) Al mismo tiempo, la compañía continuaría apostando por diversificar aún más su actividad con el objetivo de convertirse en una compañía energética global (que dependiese menos de la tradicional actividad petroquímica).
Así, Cepsa se acabaría convirtiendo en una gran multinacional del sector petroquímico y energético, alcanzando una cifra de negocio superior a los 20.000 millones de euros en los años 2010, y que incluso rondaría los 30.000 millones en algunos ejercicios.
De esta forma, Cepsa se posicionaría como una de las 30 mayores empresas del mundo en su sector.
h) Las amenazas de depender en exceso de combustibles fósiles (años 2020)
A partir de los años 2020, Cepsa viene invirtiendo en incrementar su competitividad y acelerar la transformación de su modelo de negocio con el objetivo de depender menos de los combustibles fósiles (principalmente el carbón, el petróleo y el gas).
Y es que, el hecho de que su negocio tenga una excesiva dependencia de fluctuantes materias como el petróleo, supone una sobreexposición
(1) a su inestable precio, pudiendo afectar negativamente a su Cuenta de Resultados,
(2) así como a las restricciones normativas cada vez más asfixiantes para las empresas que no sean consideradas “sostenibles” (por ejemplo, el impuestazo sobre las energéticas aprobado por el gobierno de Pedro Sánchez).
De hecho, en 2023,
(1) la caída del precio de los hidrocarburos,
(2) unido a la venta de sus activos en Abu Dhabi (el negocio de exploración y producción que se traspasaría a Total Energies),
(3) junto al impuesto sobre compañías energéticas implantado por el Gobierno de España,
provocarían la declaración de pérdidas por valor de -233 millones de euros, situación de la que Cepsa está tratando de escapar mediante la transformación de su negocio.
i) La nueva competencia de las gasolineras “low cost” y la compra de Ballenoil (años 2020)
A mayores, el auge de la competencia de las gasolineras “low cost” en España (que le viene arañando cuota de mercado), ha propiciado que Cepsa acuerde la adquisición de cadena Ballenoil en 2023, compuesta por más de 200 estaciones de servicio de bajo coste, comenzando a competir también en este segmento.
j) Los retos de la compañía y su apuesta por ser más sostenible: la transformación en Moeve y la desinversión en negocios contaminantes (año 2024)
En 2024, Cepsa nos sorprendía a todos con su transformación en Moeve, el nuevo nombre de la compañía.
A través de este rebautizo, la empresa quiere reposicionarse como una compañía energética global más ecológica, acelerando la diversificación y transformación de su negocio hacia las energías verdes y renovables con el objetivo de que, para 2030, el 60% de su negocio proceda de fuentes sostenibles.
1) Inversión en energías “verdes”: desde hace años, Cepsa viene invirtiendo en la puesta en marcha de plantas de biocombustibles y parques eólicos en España.
2) Desinversión en combustibles fósiles: y también viene realizando la venta de algunos negocios contaminantes,
- como la instalación de exploración y producción de crudo en Abu Dhabi en 2023,
- o su filial de gas butano, propano y autogás en España y Portugal en 2024 (por un importe de 275 millones a la empresa chilena Abastible-Copec).
k) ¡Adiós Cepsa, hola Moeve!
Así, Cepsa, desde ahora Moeve, trata de evitar o minimizar todos los problemas derivados de las normas cada vez más restrictivas (sobre todo a nivel europeo) sobre las industrias contaminantes y su sobreexposición a la fluctuación en el precio de los combustibles fósiles.
Sin duda, grandes retos para los que Cepsa (que un día fue la gran Compañía Española de Petróleos, S.A.) ha decidido transmutar a Moeve, una nueva marca más “verde” y menos centrada el en petróleo.
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